¿Cuántas veces has viajado este año? Da igual que haya sido a una gran metrópoli, a una isla paradisíaca o al pueblo de tus padres. Y dime otra cosa, ¿eres de los que llevas siempre la cámara encima para no perderte nada? ¿O eres más de los que la saca muy de vez en cuando para ocasiones contadas? Hagas lo que hagas, lo importante es que disfrutes el viaje y que la fotografía no se convierta en un lastre en el que estar pensando todo el rato.

En muchas ocasiones nos come el tiempo y nos olvidamos de sacar la cámara. ¡Pero esto no es malo! Significa que estás tan absorto disfrutando que ni te das cuenta del resto de cosas. Y también ocurre lo contrario, que estás tan centrado en hacer buenas fotos que se te olvida el propósito de viajar. Aunque es cierto que cada uno viaja a su manera…

Hoy os voy a contar algunos consejos sobre la buena pareja que forman los viajes y la fotografía.

El mejor equipo fotográfico

El que no sea incómodo. Es lo primero que tienes que tener en cuenta. Si te vas de viaje a alguna zona montañosa, piensa lo molesto que será cargar con un trípode, la cámara, flashes y demás mientras haces senderismo de pico en pico. Tendrás que llevarte lo indispensable.

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Es cierto que el peso no te lo quita nadie. Y aquí la previsión es tu mejor aliado. Si vas a hacer fotografías de larga exposición o con velocidades de obturación bajas, no te quedará más remedio que cargar con el trípode. De lo contrario, déjalo en su caja y ahórrate esos kilitos de más.

“¿Qué objetivos me llevo de viaje?” Pues depende del lugar al que vayas compi. Y si no estás seguro, lo mejor sería llevarte mínimo un par de objetivos de distancias focales diferentes. Algo como un 135mm y un 50mm. Lo suyo serían focales fijas, con su correspondiente calidad para capturar fotografías donde hay malas condiciones de luz. Pero si te encanta el zoom y crees que al lugar a donde vas es indispensable, monta un objetivo más todoterreno. Eso sí, recuerda el problema de los todoterreno. Son “buenos en todas las situaciones, pero no son expertos en ninguna”. No es comparable un retrato con un 50mm fijo que con un 18-55mm a una distancia focal de 50mm. Los objetivos fijos están diseñados para rendir al máximo posible a esa distancia focal, mientras que los todoterrenos tienen que actuar decentemente en muchas situaciones.

En cuanto a flashes o algún segundo cuerpo…desde mi punto de vista, no son en absoluto necesarios a no ser que seas un superprofesional. El disparador automático en cambio sí puede echarte un cable en algunos momentos, y ni pesa ni ocupa casi nada.

¿Qué tipo de imágenes y cómo hacerlas?

Se pueden hacer millones de fotografías diferentes en un viaje. Y no, este artículo no va a ser eterno. Así que te voy a dar consejos para las más comunes y que nunca fallan.

Para paisajes:

Aprovecha la hora dorada (atardecer) y la hora azul (anochecer) para darle un toque de color ideal a tus fotos.

Cierra bien el diafragma para conseguir mayor profundidad de campo. Si te falta luz, coloca el trípode y dispara a velocidades de obturación más lentas.

Para edificios:

Busca el encuadre perfecto, la linealidad está muy bien, pero hay edificios con formas raras que te piden a gritos que rompas con las reglas preestablecidas de la fotografía.

– El diafragma y velocidad de obturación dependerán de lo lejos que estén y de la cantidad de luz que haya.

Para retratos:

Diafragma abierto al máximo para crear un efecto bokeh (desenfoque del fondo).

Velocidad de obturación alta, así si el sujeto se mueve la foto no saldrá movida y capturará ese pequeño movimiento.

Para fotografía callejera…visita street photography ventana portugaldirectamente mi artículo sobre la vista del
fotógrafo
y así tendrás todos los detalles de este tipo de imágenes.

Como ves, los “cánones” son muy parecidos independientemente de si viajas o no. Quizás la diferencia del lugar donde te encuentras y la situación son lo que marcan la perfección de la captura.

Marca la diferencia. Captura lo inusual

Cuando viajas con la fotografía como objetivo fundamental, la cosa cambia por completo. No quiere decir que no vayas a disfrutar el viaje, ni mucho menos. Pero sí estarás más pendiente de lo que ves para congelar el instante. De hecho, en este tipo de aventuras hay varios tipos de imágenes que me encantan.

La primera son los retratos a desconocidos. “Pero Iván, si las personas somos iguales en todos lados, ¿para qué hacer fotos de retrato en otros lugares y a personas desconocidas?” Porque, obviamente, no todos somos iguales. Donde vivimos, el clima, nuestra ascendencia, cultura y tradiciones nos moldean cultural y físicamente. Representar esto y hacérselo ver al mundo mientras lo ves en primera persona, es un lujo que no puedes desperdiciar.

El otro tipo son las de costumbres. En cualquier otro sitio que no sea el lugar donde vives, ni el barrio de al lado claro está, las costumbres cambian. Esto te puede regalar momentos únicos. ¿Cómo será ver a turistas comer bichos en los mercados asiáticos de insectos? ¿Y la pasión con la que se viven los partidos de baseball en los EEUU? Ni que decir de esas coloridas calles tailandesas con los mercados artesanales…

En definitiva, cada uno viaja con el objetivo que quiera. Y la fotografía puede ser un complemento (no obligación) ideal si se sabe equilibrar. Hagas lo que hagas, disfruta moviéndote por el mundo, y sobre todo…

¡No esperes más, sal a crear mundo con tus fotografías!

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