Desde hace tiempo, y a medida que he ido mejorando, o eso creo, con mi estilo fotográfico, me ha ido sucediendo una cosa muy curiosa. Se ha despertado en mi una especie de obsesión por las fotografías de ojos. Sí, lo sé. Este tipo de imágenes suelen ser muy bonitas y hay auténticas obras de arte. En particular hay capturas realizadas con objetivos macro que nos muestran hasta los más pequeños filamentos que conforman el iris.

Pero esto va más allá. No hablo tanto de la belleza o perfección de una imagen. Me inclino más por el lado de las emociones. Con un solo botón y un par de ajustes, la capacidad de transmitir cómo es una persona, cómo está, cómo se siente o cómo quiere ser vista. Es TODO eso.

Y la curiosidad me puede. Esa curiosidad por intentar saber cómo es posible que una mirada, a través del obturador de una cámara sea capaz de cautivar y hacer soñar e imaginar. Y es precisamente ese “querer saber más” lo que me lleva a buscar cada vez más y más los ojos en mis fotografías.

El punto de fuga de las emociones

Mi herramienta fundamental para seguir alimentando esta obsesión por las fotografías de ojos es mi principito, el objetivo Nikkor 50mm 1/8. La capacidad de hacer efectos bokeh con esta maravilla es brutal. Cuanto más enfocados consiga que estén los ojos más conexión consigo que haya entre el retratado y la cámara. O en este caso yo. ¿Por qué tiene que haber una conexión entre la persona que hay delante del objetivo y yo? Porque actúo como mero espectador. Trato de sentir y percibir lo que una persona ajena recibiría al observar la imagen. Evitando ser un mero “fotógrafo”, quiero ponerme en otra situación. Imaginar que soy el primero que ve esa imagen incluso antes de que pase por el ordenador.

Piensa por un segundo que eres la primera persona en ver, a través de una imagen, una mirada incisiva al tiempo que te transmite vulnerabilidad por la posición de sus hombros y por el brillo excesivo de sus ojos. Un brillo consecuencia de su falta de costumbre para mantener una mirada, porque nunca lo ha hecho. Está acostumbrada a mirar hacia abajo a causa de su sensación de vulnerabilidad e inferioridad. Y cuando intenta parecer fuerte y decidida, ese exceso de reflejo acuoso en sus pupilas la delata. Ser la primera persona en ver eso, es un privilegio. Y es lo que trato de hacer cada vez que busco esas fotografías de ojos. Sentirme un privilegiado.

Si tuviera que pedir un deseo, sin duda sería que cada persona que se cruzase conmigo por la calle se dejase fotografiar, con los ojos como punto de fuga. Sería como tener un gran libro de sentimientos, de historias y de emociones. Pero sin texto. Solo imágenes.

Las fotografías de ojos dentro de una imagen

Cuando hago referencia a fotografías de ojos, no os imaginéis dos ojos en un encuadre sin nada a los lados ni de fondo. Nada más lejos de la realidad. Son fotografías de cualquier tipo, pero en las que la mirada es el punto de enfoque y de interés principal.

Y esta obsesión de la que hablo, no es por solo observar y capturar miradas, sino lo que estas te transmiten al estar acompañadas de otros elementos. Manos, pelo, posición de los hombros, ambiente de fondo, punto de vista, etc. Todo te transmite algo. Sería un error, por ejemplo, decir que un águila es bonita solo por su plumaje y color. No olvidemos ese vuelo calmado, como si surfease el viento a cámara lenta, al tiempo que el acecho asoma e intimida a sus presas. Esos elementos, también la convierten en majestuosa.

Cuando ves una imagen, solo te paras si hay algo llamativo y diferente. Digamos que los ojos se encargan de hacerte parar. Mientras que todos los elementos que he comentado antes, y los que no, serán los que terminen de cautivarte y transmitirte emociones.

¿Entonces todos vemos o sentimos lo mismo al ver una imagen? Eso es lo que convierte a las fotografías de ojos en arte surrealista. Cada uno ve una cosa diferente. Así como cada persona escoge un camino diferente, también vive sus emociones de diversas maneras. Y las emociones que elegimos vivir, son las que nos mostrarán unos u otros sentimientos al ver la mirada de alguien en un retrato. Tu tristeza, yo alegría, el melancolía, ella fuerza, nosotros pena, vosotras empatía, ellos, ellas, belleza.

 

Espero que te haya gustado el primer capítulo de Notas de un Fotógrafo y recuerda,

¡No esperes más, sal a crear mundo con tus fotografías!

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