Todos tenemos una carta de presentación en nuestras vidas. El problema, o la ventaja si sabes aprovecharlo, es que ese resumen preliminar de quién creen que eres suele ir ligado a tu imagen.

No tanto en conversaciones cara a cara, donde en el momento en el que empiezas a hablar puedes posicionarte como un tipo u otro de persona. Sin embargo, en el mundo digital y más en concreto en las redes sociales, muchas veces esa primera impresión depende casi en la totalidad de la fotografía de perfil, y en cierta medida de tu bio. Y ya si tienes tus perfiles privados, te sugiero que la foto que elijas sea sublime y esté 100% en línea con tu marca personal.

          Un ejemplo rápido para que te hagas una idea. Fíjate en la imagen de cabecera de este post. ¿Crees que si están buscando un profesional serio y que imponga respeto, van a proponerme un proyecto con esa carta de presentación? Solo fijándose en la foto me descartarían al instante. Pero por el contrario, imagina que buscan alguien creativo, extravertido y sin miedo escénico, que sea capaz de ridiculizarse para ganarse la empatía del resto de personas en la sala. A primera vista, y sin fijarnos en experiencia, capacidades u otros aspectos, sin duda tendría posibilidades para ese proyecto.

        Otro de los aspectos que voy a tratar hoy, es si utilizar siempre la misma imagen de perfil o si cambiarla en función de la plataforma utilizada. Además, la pregunta del millón: “¿tengo que tener una cuenta en todas las redes sociales?” Puede que resulte más rentable tener solo en aquellas en las que vayas a ser realmente activo y de las que puedas sacar provecho.

¿Qué fotografía de perfil usar?

Como digo, la importancia de algo tan aparentemente sencillo es increíble. Entre las primeras ideas que se nos pasan por la cabeza a la hora de pensar en la imagen perfecta para nosotros, tiene que estar el cómo queremos que nos identifiquen en la red. Si quieres parecer la persona más feliz y alegre del mundo porque la positividad es tu punto fuerte, que tu cara NO PAREZCA UN LADRILLO. Puede parecer una tontería, pero aplica este mismo principio al resumen de cómo quieres que te vean y darás con la clave.

          Un dibujo, una foto o hasta una pintura rupestre, “lo que sea”, pero que te reconozcan y asocien esa imagen con lo que eres. En el caso de una fotografía, los retratos de cara o de cintura para arriba suelen ser los más idóneos, cuidando la iluminación y sin dejar zonas muy oscuras (subexpuestas) y otras muy claras (sobreexpuestas). ¿Obvio verdad? ¿Pero cuántas veces has puesto esa foto jugando al fútbol a 50 metros? ¿O con 4 amig@s de fiesta? Yo varias, lo reconozco.

Con estos consejos en mente, si por ejemplo quieres parecer un tipo serio, del entorno empresarial y con responsabilidad, ponte tu mejor traje, ajusta la cámara para que el disparo sea rápido y luminoso (con el diafragma bien abierto), ladéate un poco dando un toque menos directo, ¡y dispara!

PD: no hace falta que salgas serio e impenetrable, tampoco quieres asustar a tus clientes.

Momento friki-fotográfico

Los objetivos de 50 mm son perfectos para este tipo de fotografías, otorgan una nitidez espectacular y desenfocan el fondo creando un efecto bokeh idóneo para que la atención se centre en ti. Si necesitas ayuda con estos aspectos técnicos, escríbeme y te echaré un cable.

¿En qué redes sociales tengo que estar?

No pongas todos los huevos en la misma cesta”. Pues…dejadme que os diga que no estoy totalmente de acuerdo. Como repartas tu potencial en mil cestas diferentes te vas a llevar una parte muy pequeña del pastel. Domina unas pocas cestas y la recompensa será mucho más jugosa.

          Esto mismo se puede extrapolar a las redes sociales. Si pretendes tener un perfil en todas ellas pueden pasar dos cosas: La primera es que estés activo en todas y notengas tiempo para desarrollarte como profesional y realizar otro tipo de actividades, como VIVIR. La segunda es que acabes desatendiendo algunas de esas cuentas y tu imagen sufra cierto deterioro al ver cómo estás inactivo y no actualizas tu contenido. ¿Darías un paso más en esa dirección o pararías a pensar bien hacia dónde ir?

Como decía antes, diversifica pero sin pasarte. Si crees que las fotografías son clave a la hora de crear tu identidad en la red, ábrete una cuenta de Instagram y establece unos objetivos y periodicidad de publicaciones. Pero no te abras una cuenta en todas las plataformas de imágenes porque las acabarás desatendiendo. Por otro lado, si crees que Twitter es magnífico para dar pequeñas píldoras del contenido que vas subiendo a tu web/blog o para ofrecer contenido en directo de un evento, adelante. Lo importante es que no uses escusas para abrirte demasiados perfiles, sino que adaptes el número a tus necesidades reales. Para ello, márcate unos objetivos claros de tu presencia en la red, y olvídate de esa vieja idea de diversificación masiva.

          Ni que decir tiene que la fotografía de perfil debería ser la misma en todas las plataformas. De esta manera siempre que vean esa imagen sabrán que eres tú sin necesidad de leer tu bio o descripción. Sea cual sea la plataforma que uses, si realmente quieres potenciar tu marca personal y que siempre te asocien con lo que ofreces, elije una buena imagen y mantenla en todas tus redes.

¡No esperes más, sal a crear mundo con tus fotografías!

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